Llegué a la cita y ellos puntuales y  listos para recibir a la gente. Fueron muy amables, tratándonos como si nos conocieran de siempre, haciendo que el ambiente de inmediato se tornara amable y familiar a pesar de que el grupo no se conocía. Era la primera vez que viajaba en un tour organiza-do; me tomó tiempo decidirme pues ya saben, todas esas historias de que si es aburrido, que si los lugares a los que nos llevan son lo peor, que nosotros hubiéramos escogido algo mejor, etc. Pero por fin decidí dejarme llevar por todas las buenas recomendaciones que recibí sobre Viajes Cuauhtémoc .

El transporte donde nos llevaron fue impecable: limpio, cómodo, nuevo, sobre todo seguro.Luego de una breve bienvenida, comenzamos el recorrido.

Nos dirigimos a un viñedo sobre la llamada ruta del vino cerca de Querétaro. Había escuchado anécdotas de  personas que habían conocido viñedos en los que solo les vendían vino sin explicación ni los típicos elementos de la experiencia Gourmet con su buena cata por lo que no estaba aún segura de lo que iba a ver.

Pero al llegar al viñedo, mis inquietudes se disiparon: el viñedo mismo no era muy grande, más bien boutique; fuimos recibidos por un experto somelier muy amable que nos dio un recorrido en moto muy divertido por los viñedos. Nos explicó el proceso del cultivo y cosecha de la uva paso por paso. Nos mostró cómo el clima de la zona es propicio para crear excelentes producciones y poder competir con las mejores regiones del país y del mundo.

También nos ofrecieron un tour por las máquinas que procesan las uvas con una explicación detallada de todo el proceso para llegar a la extracción minuciosa del vino.

De ahí a la cava, donde el ambiente es solemne, pues es ahí donde ¨descansa¨ el vino para tomar la forma que tendrá al pasar a la botella y de ahí a nuestro paladar. Fue ahí, entonces, donde recibimos una cátedra de cata de vino: nos explicaron los diferentes aromas, texturas y sabores que se llegan a sentir en cada sorbo y nos explicaron cómo distinguir un Malbec de un Syrah Malbec.

El Malbec es de color granate intenso y profundo con ribete violáceo, este vino de buena complejidad y bien integrado con su crianza en barrica da como resultado en nariz notas intensas de frutos rojos y negros maduros destacando la frambuesa, grosella y mora con matices especiados de cane-la y fusiones de vainilla, moca, café y chocolate amargo; en boca el ataque es amplio e intenso con una estructura tánica marcada aunque balanceada con taninos maduros y buena permanencia.

Maridajes

Quesos de intensidad alta, cortes de marmoleo ligero, pato, platillos especiados de preferencia horneados y estofados como barbacoas y moles.

Syrah Malbec es un homenaje a la primera vendimia del viñedo. El Syrah / Malbec es un ensamble poco ortodoxo y sin embargo, el resultado es un vino de elegante señorío y una buena estructura con matices sensoriales complejos que presentan en la nariz aromas a frutos rojos y negros intensos en donde destaca la ciruela negra con un poco de frambuesa fundidos con especias como el tomillo y la regaliz y en el fondo notas de soto bosque; en boca el ataque es abundante y carnoso con taninos bien pulidos y ligera acidez que invita a seguir tomando, el final es persistente, impregnado de matices de café y chocolate amargo.

Maridajes

Buena elección para disfrutar solo, quesos de media intensidad, pastas a base de jitomate, rissotto de quesos, pizzas al horno de leña y cortes de marmoleo medio.

El viñedo cuenta con una rica composición de variedades de vid: Malbec, Syrah, Tinta de Bernal y Cabernet Sauvignon. ( http://www.sanjuanito.com.mx/ )

¡Wow! ¿No? Para ser la primera vez en un viñedo, aprendimos bastante y no solo eso, sino que también preparamos unas pizzas de horno maravillosas. Al final, cominos delicioso, degustamos vinos orgullosamente mexicanos la pasamos increíble gracias a la atención fue personalizada, sin prisa ni tumulto — todo en orden en grupo pequeño y muy bien organizado. El equipo de VIAJES CUAUHTÉMOC logró que la experiencia fuera en verdad una experiencia gourmet, definitivamente, un domingo para recordar.

Antes de regresar, paramos en Tequisquiapan, pueblo mágico donde pudimos comprar nieves, artesanías y dulces. Después tomamos fotos y así cerramos un viaje muy placentero con la barriga llena y el corazón contento. Me gustó mucho que la camioneta siempre estuvo en tiempo y en el mismo lugar – desmintiendo el mito odioso del chofer despistado.

Me alegro haber podido dejar a un lado esas ideas de no contratar tours y de ahora en adelante VIAJES CUAUHTÉMOC con el servicio que me dieron, tan profesional amable y sobre todo lo bien que conocen los lugares a dónde nos llevan es para mí la mejor manera de viajar y conocer mi país. Así que sin dudarlo ya aparté mi lugar para el próximo tour a Hidalgo, en donde nos llevarán a conocer los prismas basálticos y prometen llevarnos a comer delicioso, luego de esta experiencia en el viñedo, estoy segura que el siguiente viaje también será impecable.

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